2007/09/26

2007/09/20

"MOSTRUACIÓN" EL CORTOMETRAJE

no tan lejos de nuestro ordenador

a las 18:55 del viernes 30 de mayo de 2008

ARTÍCULO SUPRIMIDO A LA ESPERA DE TIEMPO PARA SER REEDITADO.

EL ANTERIOR ARTÍCULO EFECTIVAMENTE HABÍA SIDO EXTRAIDO DE LA SIGUIENTE DIRECCIÓN:

http://tilz.tearfund.org/Espanol/PILARES/Cómo+fomentar+la+buena+higiene+y+el+saneamiento/PILARES+Higiene+W11.htm

SIN DUDA UN COMENTARIO EN LA LÍNEA DE QUIEN PRETENDE ALECCIONAR.

A MONSTRUACIÓN CON EVANGELIOS....


EDITADO EL 30 DE MAYO DE 2008 A LAS 15:35
vuelvo a reeditar esta entrada para contestar a un comentario, exactamente a Laura.
este blog no pretende apropiarse de las ideas de nadie y es resultado del trabajo de una sola persona. a veces la que escribe recibe artículos en word u otros formatos que me envía gente que sabe cuanto me cuesta estar a todo y poder hacer el cortometraje, los talleres, las charlas y el blog. el artículo que sigue lo ha escrito seguramente nuestra enfadada Laura. no cambie el texto porque me parecia bueno para hacer pensar a la gente y no tuve remilgos en publicarlo porque pensé que quien lo hubiera escrito lo habría echo con la misma intención con la que nace este blog anónimo, la de informar y crear conciencia. por otra parte no tengo ningún interés en debatir con nadie en este blog, sino que cada un@ lo haga en su entorno con las personas con las que tiene que caminar. entrecomillado el texto, la fuente que me aparece en internet es la siguiente: ninguna.

sin duda preguntaré al mail que envío el post, espero que todo esto no sea para hacerme perder más tiempo del que ya dedico
. y por cierto, lo que está muy gracioso es enviar mails noreply para que no te puedan contestar a cualquier cosa que digas. de todas formas estaría muy bien que tu misma seas más positiva y menos egocéntrica y mandes tú la fuente si es que es así para que la incluya de la misma forma que he hecho con el resto de artículos. si la persona que lo mandó me dice que lo extrajo de algún trabajo ajeno lo retiraré pues a una se le quitan las ganas de to con este tipo de asuntos, además hay mil formas de plantear este tema.

es una simple hemorragia por deprivación hormonal

2007/09/19

UN NEGOCIO MÁS ALREDEDOR DE LA MUJER

Las Mujeres y sus Días Fetichismo de la mercancía íntima: Tirar la Toalla


Fernando Buen Abad Domínguez



El problema no es de "género" el problema es de clase.
Hay que andar con pies de plomo cuando se incursiona en temas relativos a la intimidad, anatomía o fisiología femenina por lo frágiles que son las fronteras entre el desenfado y la ofensa. Seguramente hablar, publicitar o comercializar toallas femeninas disgusta a más de una sensibilidad, mientras a otra, le parece de lo más "natural" y cosmopolita, mantener informada a la población sobre los tipos, tamaños, diseños y virtudes de un artefacto "higiénico", "inocente" y "práctico" Dime qué toallas usas y te diré quién eres.
Fetichizadas por la cultura de masas, para cumplir con sus liturgias mercantiles, las toallas femeninas son algo más que discretos y absorbentes solucionadores de bochornos mensuales. Se las asocia con términos y conceptos que en su ambigüedad eufemizan trasfondos de intenciones mercadológicas bastante poco fieles a las problemáticas verdaderas de las mujeres. Confort, modernidad, seguridad, status y cientos de sucedáneos verborréicos manoseados para consolidar un estilo casi clásico en la publicística contemporánea. Imagen de individuos standarizados, prototipo de los valores más superficiales. Identidad femenina desechable. Lo que es acontecimiento cíclico de la naturaleza y expresión enigmática de la fertilidad se cubre con discursos moralistas y maniqueos evidenciados cuando, por oposición aparente, se esgrimen ideas de limpieza, discreción, femineidad, realización y dinamismo. La moraleja sigue siendo todo lo contrario. Detrás de la naturalidad aperturista con que se ofrece el discurso propagandístico se agazapa la ideología que ha hecho de la menstruación materia de satanizaciones brutales. Es el discurso que sobreentiende la sangre mensual como sinónimo de suciedad, animalidad, fealdad y peligro. Es el discurso de las consejas oscurantistas reaccionarias y represivas que siempre estigmatizaron a la mujer durante sus períodos menstruales. Es la ideología sometedora que apetece insistir en que ahora, para paliar el efecto desagradable producido por la "regla", y para ser "libre", "dinámica", "segura" y más mujer hay que usar productos novedosos, garantía de discreción. No hay apertura, hay ocultamiento sofisticado.
Tal vez para muchas mujeres, efectivamente, el uso de algunas soluciones ofrecidas por las toallas femeninas, alivien más o menos, las incomodidades menstruales que no todas sufren. Seguramente la investigación ha logrado avances que en términos de materiales, formas y costos resuelven lo que en otro tiempo fue asumido de manera distinta. Pero lo que debe ser atendido es asunto específico del desempeño cotidiano femenino con sus realidades y necesidades en sociedades misóginas incapaces de abanderar el respeto generalizado. Comenzando por su naturaleza.
La menstruación no es una "maldición divina", no es "suciedad" ni "mancha" en la dignidad. No tiene por qué ser ocultada, disfrazada, camuflada o eufemizada para tranquilizar a esperpentos asustadizos que se inquietan por toda manifestación orgánica. Hay que ponerlo en claro aunque parezca ridículo en pleno exitismo posmoderno neoliberal. Aún hoy en nuestras sociedades están presentes los mitos e ignorancias que marginaron a las mujeres por el hecho de menstruar. Se las apartó de los cultivos porque eran sospechosas de perjudicar las cosechas. Se las encerró en habitaciones especiales porque en períodos menstruales eran portadoras potenciales de enfermedades y calamidades en todo orden. Se las miró con desprecio porque "olían mal", porque estaban "poseídas", porque eran portadoras de "pecados originales" asociados con la "sangre sucia".
No es gratuito el peso de esa vergüenza atávica generada en las mujeres y no es casual que en la historia de su sometimiento esclavizante, algunos mitos de la menstruación sirvieran como puntales enfatizadores de tanta culpa descargada ferozmente en su contra.
Por la menstruación las mujeres también son víctimas de chistes morbosos, de incomprensión laboral y familiar, de sospechas y menosprecios que bien merecerían poner en tela de crítica a la sociedad entera. No se admite ni respeta el impacto general que sucede mensualmente sobre al estado general del ánimo, el rendimiento, los trastornos emocionales ni las revoluciones psicofísicas originadas durante los estadios premenstruales, menstruales y postmenstruales. Aunque según algunas mujeres es mucho lo que se exagera. Publicísticamente, se ha hecho del fenómeno, deporte demagógico audiovisual que tiene como coartada cuanto estereotipo se imagine. Juegan a la suavidad más cursi, propia del engaño pudoroso que se escurre entre imágenes y frases, prudentemente atrevidas y mojigatamente aperturistas. Hacen protagonizar a la mujer el rol de esa heroína vencedora de sus vergüenza ancestrales, en favor de un "mundo feliz" e higiénico, posible sólo si se engancha mensualmente (y para siempre) con el consumo del fetiche mercantil anunciado. Se da un tratamiento histórico a ese antes y después fronterizado por el uso de una toalla que en su sequedad escurre promesas jugosas de modernidad, aceptación y discreción. Avergonzar a los demás ha sido siempre buen negocio. Pregúntese a los comerciantes del pecado y la culpa. Por si fuera poco, el microclima ideológico posicionado por la publicística para crear un círculo vicioso entre la imagen femenina aceptada, "juvenil", y "abierta", con el pasado tenebroso del estigma, genera dependencias subliminales costosísimas para la sociedad. No omitamos el problema ecológico.
A una población desinformada sexológicamente, engañada con el manual del usuario feliz para los genitales, (perpetrado por los genios del control poblacional) y asustada con el pandemónium del SIDA,- más toda la herencia culpígeno religiosa y terapéutico redencional-,. le quedan pocas escapatorias. Tiene ante sí, la inteligencia mercenaria de quienes sólo quieren vender con eficiencia a cualquier costo lo que sea. Y se enriquecen impunemente.
Cada toalla femenina es además portadora de un principio consumista perfectamente inoculado en el paquete ideológico que la soporta. La oferta y la demanda apuntaladas con mercados copados, doctrinarismo publicitario, densidad poblacional y ciclicidad orgánica son plato magnífico donde se relamen los bigotes ciertas marcas. ¿ Dónde estarán todas las alternativas ideadas para el caso y dónde las políticas sociales de quienes no pueden ignorar la dimensión del tema? El gato cuida los bifes. Si las toallas femeninas son prácticas, cómodas, y liberadoras lo son por su carácter funcional y no por el fetiche mercantil en que se han convertido. Ni agregan ni restan personalidad a la usuaria. ¿Por qué no son una prestación laboral adicional ?
Pisar con pies de plomo los temas vinculados a la intimidad, sexualidad y fisiología femenina sirve de mucho para no herir susceptibilidades. Las fronteras entre lo cierto y lo falso son frágiles, la impunidad galopante, la desinformación pan diario y la crítica paupérrima.. Lo único que no podemos hacer ante esto, es tirar la toalla. El problema no es de género, el problema es de clase.